Comunicación del recién nacido
Aunque no lo sepamos, los recién nacidos tienen una experiencia de contacto con el mundo, la cual desarrollaron a través del sentir de su propia madre estando en su vientre. Al nacer ya saben cómo late el corazón de su madre cuando está alegre, triste, irritable; también reconocen su respiración y cómo se presenta ante las situaciones a las que se expone.
Aunque, de manera muy primaria, ya están dotados de ese lenguaje tácito de sensaciones, olores y movimientos, hacen lectura de su entorno.
El manejarlos con seguridad y tranquilidad debe ser la premisa que debemos cumplir.
El llanto, expresión pluripotencial, nos indica muchas cosas: calor, frío, incomodidad, necesidad de contacto; no se trata únicamente de hambre, que es la conclusión a la que llegamos de inmediato.
Debemos, con el contacto permanente, empezar a esculpir una comunicación más desarrollada, y esto no es algo que se aprenda leyendo gruesos libros ni tratados; basta con mirarlos a los ojos, tocarlos suave o firmemente, pero siempre de manera afectiva, porque no debemos olvidar que los humanos, ante todo, somos seres sociales y que ese ejercicio social inicia en el hogar con la familia.
2/8/2026
