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Cuidados iniciales del primer nacido

Son muchas las dudas y los temores de los padres de un recién nacido respecto a sus cuidados iniciales, especialmente si son padres primerizos y quieren hacer todo con delicadeza para evitar lastimar a su bebé.

Estas son algunas indicaciones frecuentes que le doy a mis pacientes en este proceso como guía para sus cuidados iniciales:

El ombligo: En primera instancia, debemos tener las manos limpias cada vez que vayamos a manipular al bebé y, con mayor razón, su ombligo. Al nacer, todos los ombligos son prominentes y sésiles; cuelga una masa blanquecina, gelatinosa, que debe, de forma gradual, secarse y, así mismo, se va tornando oscura y rígida. Inicialmente, se realiza aseo que puede hacerse con agua estéril, suero fisiológico o, incluso, hasta hace poco tiempo se usaba de forma rutinaria el alcohol antiséptico (esta práctica se limita ahora a aquellos que permanecen húmedos y algo secretantes).

Durante el baño, el ombligo se puede mojar; lo importante, es que al terminar se realice la limpieza y se deje seco, y no se debe cubrir con el fin de que se airee, ya que húmedo y cubierto puede ser un medio propicio para el crecimiento bacteriano.

Las situaciones que nos deben alarmar con el ombligo son: sangrado profuso, secreción (pus), mal olor y enrojecimiento en la piel de alrededor; todas estas son motivo para acudir al pediatra de manera urgente, porque en caso de presentarse una “onfalitis”, que es la infección del ombligo, esta puede ser grave e incluso mortal. En ocasiones puede ameritar manejo hospitalario y esa es razón para que se consulte rápidamente.

El ombligo “se cae”, en ocasiones, rápidamente, alrededor de 3 días o, en ocasiones, en 3 semanas; lo importante es que la vigilancia de este debe prolongarse durante todo el primer mes, ya que es posible que presente sangrado y, en este caso, nos debe alarmar si es profuso (mas no la mancha del mismo con una escasa costra hemática).

El baño: Existen muchas recomendaciones; algunos recomiendan que se inicie luego de 1 semana, otros, como en mi caso, recomendamos que se haga diariamente. En bebés de bajo peso o prematuros, el baño debe ser restringido hasta alcanzar un peso superior a 2500 g o que se alcance la edad de madurez que corresponde a cumplir más de 37 semanas. No es necesario hacerlo diariamente, pero sí que permanezca limpio; esto depende de muchas situaciones, entre ellas, el clima del sitio donde viva. Si es caluroso, se sentirá complacido si lo bañan; si, en cambio, es frío, probablemente se ofusque.

Actualmente existen dispositivos sofisticados para realizar el baño, pero lo importante es que este sea fácil de manejar para nosotros y que podamos garantizar una buena higiene del mismo. Lo más importante es que el bebé se encuentre cómodo y que no pase frío; no es necesario hervir el agua del baño, simplemente debe ser agua potable y que la temperatura de ella sea adecuada y cómoda para el bebé (debe oscilar entre 34–37 °C). Nunca adicione agua caliente al recipiente donde se encuentra bañando al bebé con él adentro.

El uso del agua puede ser suficiente para el aseo; en caso de usar jabón, debe ser de pH neutro y debe ser usado, sobre todo, en la limpieza de pliegues.

Las uñas: Los bebés tienen la particularidad de ostentar un acelerado crecimiento de las uñas, por lo cual debemos realizar corte de las mismas cada 3–4 días, con el fin de que no se lastimen con ellas. En caso de sentir impotencia para hacerlo por temor a lastimarlos, debemos limarlas con cuidado utilizando objetos de uso exclusivo para los bebés. Tener las uñas cortas es garantía de que no se lastimarán y, de esta manera, evitamos también el uso de “mitones” o bolsitas para las manos, que lo único que hacen es disminuir su contacto con el mundo y, por ende, el desarrollo de sensibilidad y comunicación táctil.

Los oídos: Solo se deben asear por fuera; no utilizar objetos como aplicadores o “copitos” para el retiro del cerumen. Solo se retira el exceso que es visible y esté al alcance de los dedos. Se debe tener en cuenta que el cerumen tiene propiedades antibacterianas, antimicóticas, antivirales y también función adherente para el polvo y cuerpos extraños, evitando su ingreso al conducto auditivo.

Área genital y anal: Deben asearse con agua y, ocasionalmente, usando jabón. No es obligatorio el uso de cremas y, en caso de usarlas, debe evitarse las que contengan medicamentos antibióticos o corticoides.

2/8/2026

Dr. Francisco Céspedes

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